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8 de febrero de 2015

Sufrimiento y gloria del Torero Pirata*

Apuntes sobre la Fiesta Brava en el Perú


Por Grace Gálvez Núñez

Así como se logró la prohibición internacional a la milenaria caza de ballenas de Japón, la tradición taurina también corre peligro de desaparecer. Se torna necesario, entonces, explicar a detalle en qué consiste esta costumbre heredada de los españoles y que se practica con fervor a lo largo y ancho del Perú.
La primera corrida de toros en Lima se llevó a cabo en 1538, dos siglos antes de que se construya la monumental Plaza de Toros de Acho. Los primeros toreros peruanos eran negros esclavos o liberados, y destaca entre ellos Mariano Cevallos, alias el Indio.
Junto a su amo, Cevallos viajó a España y allí triunfó por su temeraria valentía, que quedó registrada para siempre nada menos que en las estampas del pintor y grabador español Francisco de Goya.
En un inicio, la fiesta taurina se celebraba en la Plaza de Armas de Lima, hasta que en 1766 fue erigido el colosal coso de Acho, llamado también Catedral del Toreo del Nuevo Mundo. La primera corrida se festejó el 30 de enero de aquel año, siendo el primer toro lidiado «El Albañil», hermoso bicho de pelo blanco, procedente de la hacienda Gómez, de Cañete.
Cabe resaltar que la plaza firme de Acho es la tercera más antigua en el planeta. La anteceden solamente la Real Maestranza de Sevilla (1761) y la plaza de Zaragoza (1764).
En esta plaza limeña han desfilado los mejores toreros de la urbe y aquí es menester recordar que la colectividad peruano-japonesa cuenta con un gran exponente de esta cultura: el matador Ricardo Mitsuya Higa, quien tomó la alternativa en España en agosto de 1970 y vino a la Feria del Señor de los Milagros para demostrar su arte y su torería.
En el Perú se cuentan más de 110 plazas firmes, así como algunos ruedos improvisados. Se puede decir entonces que la tauromaquia es la fiesta de un buen número de peruanos, que no distingue raza ni condición social.

DE PROFESIÓN, TORERO
«Hay una vieja casta de hombres bravos: se les llama toreros y nacen con una ornamental vocación de morir. Ellos, agonistas de su juego mortal e innecesario, en este mundo sin religión ni héroes, los únicos que prolongan el sentido del rito bajo el sol, con una auténtica liturgia que tiene como coro el pueblo entero», escribió con sapiencia el historiador español Ángel Álvarez de Miranda.
Ser torero, sin duda, es una profesión peligrosísima, en la que el hombre se enfrenta a la bestia en un duelo a muerte. A lo largo de la historia hemos visto cómo grandes matadores han muerto en el ruedo, como por ejemplo Joselito, Manolete, Paquirri y El Yiyo. Y muchos otros han quedado marcados para siempre, como sucedió con Juan José Padilla.
«He disfrutado mucho de mi carrera, pero también he sufrido y he visto de cerca la muerte en las más de 30 cornadas que lleva marcado mi cuerpo, unas cuantas de ellas durísimas, como sucedió el 2011 en la Feria de Zaragoza», narra Padilla recordando la cornada del toro Marqués, quien le hizo ganarse el apelativo de Torero Pirata.
«El toro Marqués no engañó a nadie, desde que salió demostró su carácter violento y fue desarrollando sentido a lo largo de la lidia (…) Cogí con rabia los palos, lo provoqué, y me fui desde las tablas al césped para encontrarme con él, y allí estaba Marqués, cumplió con su obligación, y Padilla, como tantas veces, también cumplió con la suya, aunque a costa de mi rostro destrozado y descolgado que intentaba recomponer con mis manos, suplicando por mi mujer y mis hijos», expresa.
El asta del animal atravesó su rostro, ante la mirada aterrorizada de sus compañeros. En las imágenes espeluznantes de aquel día se aprecia el globo ocular del torero fuera de órbita, a consecuencia del pitonazo que atraviesa la cara desde el plano posterior de la mandíbula, bajo el apéndice auricular izquierdo. «¡No veo, no veo!», gritaba Padilla camino a la enfermería.
«Me tocó de nuevo bajar al infierno de los quirófanos, en donde se operan las carnes, pero no las almas. (…) Al salir del hospital había perdido 18 kilos, perdí la visión del ojo, la audición; tenía la mandíbula desencajada y la lengua dormida sin poder comer; tenía problemas de equilibrio, una severa asimetría en el torso, dolores terribles y un constante zumbido en el oído que aún voy perdiendo», asevera.
Padilla estuvo en Lima este 2014, en la última temporada de la Feria del Señor de los Milagros, y ofreció una conferencia en la que contó toda su experiencia taurina. «He venido a contarles cosas de mi gran pasión, que no es otra que la de vestirme de torero cada tarde y poder disfrutar de esta bendita profesión a la que amo más que a mi propia vida», confiesa.
El Torero Pirata nunca la tuvo fácil, hizo un largo recorrido para llegar a convertirse en el Ciclón de Jerez. «Tomé la alternativa en Aljeciras, en junio de 1994. Del 95 al 99 fueron los años más duros de toda mi carrera, iba toreando por los pueblos, encasillado en las corridas duras y en esas circunstancias era muy difícil despegar. Pero mi fe en Dios, la constancia, disciplina y tenacidad dieron su fruto. Era el año 99 y tras cortar una oreja logré ser anunciado en los sanfermines de ese año. Pamplona tenía que cambiar mi vida. Por fin llegó el día soñado, 11 de julio del 99. Cuando vi el ambiente en aquella plaza rugiendo como una olla a presión, supe que solo tenía dos opciones: triunfar o morir», indica.
«Le corté dos orejas a la corrida de Miura. La gloria, el delirio… y llorando de emoción salí a hombros de los pamplonistas, consumándose así mi carrera. Desde ese día entré definitivamente a todas las series importantes», agrega.
Además de la temeridad de estos hombres, el verdadero torero, debe tener muchos otros valores. «Hay que tener en cuenta que los que elijan esta profesión deben saber que está llena de alegría, de grandeza y de emoción, imposibles de sentir en cualquier otra, pero que sepan también que hay que honrarla con esfuerzo, integridad, dolor, constancia y sacrificio sobrehumano. Porque aquí se siente de verdad, se sufre de verdad y se muere de verdad», explica sabiamente.
Y las escuelas taurinas deben ser fuente de estos valores. «Las escuelas son la esperanza de la fiesta. Considero que hoy por hoy son imprescindibles en la gestación de los nuevos toreros, pero también, y no lo olvidemos, son cruciales en la formación personal y humana de todos los que se habéis iniciado en esta dura profesión. A parte de formar a toreros, las escuelas deben ser, antes que nada, fuente de valores humanos como el esfuerzo, la constancia, la educación, la lealtad y otros muchos valores éticos que deben servir para formar antes a la persona que al torero», detalla.
Esto lo demuestra con el ejemplo el gran Padilla, hombre de familia, quien se apoyó en su esposa para salir del hoyo en que se encontraba tras la cornada del toro Marqués. «Esa angustia y pena que me daba a mí mismo verme al espejo me hacían derrumbarme, pero la fuerza del ciclón comenzó a rugir otra vez a través de las tinieblas. Apoyado en Lidia, mi mujer, que ha sido un regalo del cielo, fui poco a poco saliendo de aquella oscuridad. Ella ha sido siempre el apoyo, el equilibrio y la base en la que he ido construyendo el universo de mis sueños, dentro y fuera de los ruedos. Siembre discreta, humilde, tierna y sensible, ha sido un ejemplo y la verdadera artífice de la recuperación del hombre y del torero, sin que se note siquiera», resalta emocionado.

TENACIDAD Y FE
El Ciclón de Jerez volvió a las plazas y ha triunfado en ellas, a pesar de sus limitaciones visuales y físicas. «He vivido tres temporadas llenas de emociones que jamás olvidaré. He querido volver sin querer transmitir compasión y lástima, y queriendo que se me exigiera como a los demás, porque ya en el ruedo las peleas no me las dejan ganar. He sentido el cariño, respeto y apoyo de todos los profesionales del toreo y de todos los públicos sin excepción, pero sobre todo, lo que más me ha reconfortado y por lo que más ha valido la pena mi lucha por mi recuperación es que ha servido para sobreponerse a la adversidad a muchas personas que habían perdido la fe», asevera.
«El sufrimiento es parte de la gloria. A mí me parece haber pagado parte del sufrimiento y esta gloria quisiera compartirla con todos», finaliza Juan José Padilla, un ejemplo de las decenas de toreros que como él se brindan de cuerpo de entero a un arte que no debe extinguirse jamás.

¡Lima, la señorial…
reina con tres coronas!
Reina a la que un virrey
zandunguero y vivaracho
puso un anillo de novio
«la plaza firme de Acho».
Bella en su sobriedad
recia en sus rombos indios
de España tiene la gracia
y del Inca, majestad.
Por sus ruedos desfilaron
dos siglos de gallardía
donde el arte se esculpió
en el mármol de la hombría.
Eres la joya preciada
de esta Lima jaranera,
que luce orgullosa en su seno
a la Plaza más torera.

(A la Plaza de Acho, Enrique Aramburú Raygada)

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*Este artículo fue publicado en la sexta edición de la revista Bunkasai (publicación del diario Perú Shimpo), en diciembre de 2014.

28 de octubre de 2014

Yoko Ono: el lado japonés de John Lennon


Escrito por Miguel Angel Villanueva*

Es hora de quitarle a Yoko Ono el estigma de ser quien separó a los Beatles, puesto que eso no pasa de ser una leyenda. Y su historia tampoco se centra en ser quien enloqueció y llenó de extravagancias a John Lennon.

Lo cierto es que la japonesa fue quien cambió rotundamente la vida de Lennon, convirtiéndose en su esposa, su amante, su compañera y su más notoria influencia.
¿Y quién era ella cuando entra en la vida de John? Era una artista vanguardista, seguidora del llamado «arte conceptual» que sostenía que las ideas son la esencia de la obra de arte, y el mensaje, el contenido y la crítica son ya por sí mismos el arte.
Yoko provenía de un linaje aristocrático de la ciudad de Tokio. Su madre, Isoko Yasuda, era de una familia propietaria de un banco mercantil, y su padre, Yeisuke Ono, era pariente de la familia imperial nipona.
De niña, Yoko gustaba mucho de historias sobre guerreros japoneses que tenían que atravesar en la vida tragedias y sufrimientos, y ella quería ser como ellos. Un karma que para ella se inició cuando pidió de niña sufrir eso mismo: siete desgracias y ocho desastres. «Yo era una niña obsesionada con comunicarme, pero estaba siempre sola y eso me entristecía», dijo Yoko alguna vez.
Otro dato que poco se conoce es que de estudiante, Yoko Ono se convirtió en la primera mujer en ser aceptada en la carrera de Filosofía de la Universidad Gakushuin, una de las más exclusivas de Japón, donde estudió junto al actual emperador de Japón, Akihito.
No es difícil notar que todas estas experiencias formaron su temperamento.
¿Y quién era John Lennon cuando conoce a Ono? Era un artista cansado de las giras con Los Beatles y agobiado de hacer siempre lo mismo. Asimismo, era hostigado constantemente por los medios de comunicación que le recordaban su famosa y cuestionada declaración: «Los Beatles son más populares que Jesús».
Corría el año 1966. Yoko ofrecía una exposición en Londres, en la Galería Indica. A John Lennon, exestudiante de Arte en Liverpool, siempre le atrajo esta disciplina. Es por ello que la muestra llamó su atención y de paso le atraía la idea de conocer a aquella artista oriental que llegaría a su país. Al poco tiempo comenzaron una relación, para concluir casándose en 1969.
«Siempre tuve el sueño de conocer a una artista, incluso desde la Escuela de Arte. Nos conocimos, empezamos a hablar y no sé cómo sucedió. Me di cuenta de que ella sabía lo mismo que yo y quizá más, y que todo eso provenía de la cabeza de una mujer. Me dejó boquiabierto», expresó John Lennon respecto de este encuentro.
«Proveníamos de entornos muy distintos, pero al mismo tiempo nos parecíamos en que los dos éramos tremendamente rebeldes. Recuerdo lo difícil que fue para nosotros en esa época. El mundo nos aisló y también los admiradores, porque estábamos juntos y además porque John había empezado a expresarse», recordó Yoko Ono en el documental USA vs. Lennon (2006).

JOHN Y YOKO EN JAPÓN
Si hay un punto primordial en aquella influencia japonesa en John Lennon, se dio en un viaje que realizaron juntos en 1971. La pareja hizo una visita a Japón, luego de casarse, con el fin de conocer a la familia de Yoko.
En este viaje, disfrutaron de la prefectura de Kioto y de otros lugares. Los intereses de Lennon en Japón fueron más que extraordinarios, partiendo del hecho de que es el lugar de nacimiento de Yoko. John quería saber y ver cada cosa extraordinaria sobre Japón, como el zen, el haiku, el noh (drama musical japonés), el budismo, los jardines, etcétera.
No expresó descontento alguno en donde se quedaron, una hermosa y sencilla posada.
Respecto a la gastronomía, comió y bebió todo con mucho gusto: yu-dofu, oden, tsukemono y sopa de miso. John, con un mal japonés, decía: «Sabroso, sabroso».
Asimismo, Lennon declaró su gusto por el ofuro (baño japonés de agua caliente). «No hay ningún problema en el uso de un inodoro japonés tampoco. Este lugar es tranquilo y cómodo», decía.

SU GUSTO POR EL SUMO
Una de las actividades diarias de John en Japón fue el ver la transmisión en vivo del sumo. Con la traducción y explicaciones de Yoko, observaba cada encuentro con emoción. Él era especialmente aficionado a Wakanami, un pequeño luchador de sumo. John se alegró tanto cuando el luchador ganó, que celebró gritando.
La pareja aseguró en repetidas ocasiones que el viaje era «maravilloso y fantástico», mientras comían botan nabe en el pueblo de Kibune, en Kioto. «Voy a traer el verdadero Japón a Londres. Un día los japoneses podrían visitarme para ver Japón en mí», declaró John.
Está claro que la cultura japonesa entró a la vida de John, puesto que él supo absorber lo tradicional y emblemático del Japón mostrado por su esposa Yoko. Y fue ella quien lo completó como persona y artista, incluso poniendo su aspecto musical en un segundo plano.
Es que John buscaba un sentido a su vida. La fama y el dinero no lo habían llenado jamás. Fue Ono quien lo hizo descubrir un mundo nuevo.
«Cuando John conoció a Yoko, logró completar su voz. Yoko le dio a John el sentido o el convencimiento de que podía decir o hacer todo lo que quisiera, decir o hacer sin disculparse», afirmó Elliot Mintz, amigo de la pareja.
En la actualidad, Yoko Ono tiene 81 años, y ha tenido que pasar mucho tiempo para quitarse de encima la fama de ser la mala de la película. Muchos ya no piensan de esa forma, aunque hay un sector que todavía se empeña en acusarla de ser quien desvió a John Lennon y lo llevó por un camino extravagante.
«Yoko ciertamente no separó al grupo, no creo que se la pueda responsabilizar por nada, ya nos estábamos desarmando», expresó Paul McCartney en el 2012.
Asimismo, declaró lo siguiente, respecto de una de las canciones más emblemáticas de Lennon, Imagine: «No creo que la hubiese escrito sin ella, por lo que no podría culparla por nada. Cuando apareció Yoko, parte de su atracción fue su lado vanguardista, su manera de ver las cosas. Ella le mostró a él otra forma de ser, lo que produjo una gran atracción en John. Entonces era el tiempo para que John se fuera, porque igualmente se iba a ir».

Queda claro que Yoko Ono influyó notoriamente en John Lennon, pues no solo incrementó su lado pacifista y contestatario, sino su lado humano. Ese lado que Yoko supo explotar en el Beatle, sumergiéndolo en la cultura japonesa, que, luego de conocerla, nunca quiso abandonar.

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*Este artículo fue publicado en la quinta edición de la revista Bunkasai (publicación del diario Perú Shimpo), en setiembre de 2014.

18 de septiembre de 2013

Homenaje peruano a Neruda: viernes 27

Expositores: 
Grace Gálvez Núñez, Marco Martos, Gustavo Espinoza, Ricardo Portocarrero y el congresista Sergio Tejada

2 de agosto de 2013

Entrevista al historiador Pablo Macera*

Historiador Pablo Macera:
«El sector popular tiene hoy día un poder que nunca tuvo»

Por Grace Gálvez Núñez

Pablo Macera delante de los cuadros
del maestro asháninka Enrique Casanto.
Pablo Macera no da entrevistas. Hace muchos años decidió alejarse de la vida pública y ahora se dedica íntegramente a investigar más y más sobre el Perú. Sin embargo, no pensé en nadie mejor para que me hable de uno de los temas sobre los que gira nuestra historia y que está muy de moda ahora: la interculturalidad.
Luego de ir en reiteradas oportunidades a buscarlo al Seminario de Historia Rural Andina de la UNMSM, en el Colegio Real, finalmente me concedió la entrevista, tras asegurarse de que sólo se trataba de temas culturales. Él no habla sobre política.
Con un andar pausado, hombre de pocas palabras, cortés y muy lúcido, me recibió en uno de los ambientes de la entidad a la que acude a diario a continuar incansablemente con sus estudios y publicaciones.

¿Qué es la interculturalidad?
Hay varias expresiones y formas de la interculturalidad. Primero, es la existencia de diferentes esquemas culturales, en el Perú los hay vinculados a la cultura andina, aquellos otros procedentes de la presencia occidental... entre ellos las relaciones han sido muy diversas, en algunos casos conflictivas, no siempre guiados por propósitos muy claros y tampoco por finalidades exitosas.

¿Existe la interculturalidad en el Perú?
Existe más allá de los propósitos personales o de grupo, se produce de hecho. Si designamos como intercultural a toda acción que implica un intercambio, supone además definir a un país como multicultural. No podría haber una situación intercultural, si no hubiera de base una situación multicultural.

El lingüista Juan Carlos Godenzzi dijo que la interculturalidad debe ser pensada menos como sustantivo y más como verbo de acción, lo cual es tarea de toda la sociedad.
Es verdad, no es parte de una situación real ya consumada, sino un proceso, un proceso que tiene altos y bajos, que muchas veces tiene resonancia aparentemente negativa, puede darse incluso en términos de conflicto, pero mejor es en todo caso un conflicto intercultural que la ausencia de toda relación entre ellos, la ignorancia de un sector hacia el otro.

Hay una diferencia entre multiculturalidad e interculturalidad, puesto que la primera es meramente descriptiva, mientras que la otra es una interacción o interrelación, como debería ser.
Creo que es exacto. En ese sentido, creo que el Perú no es multicultural, sino intercultural. Esto va más allá de la intención o el propósito de los diversos sectores culturales, no se trata de que se han propuesto obtener un resultado intercultural, sino que la interculturalidad se produce de hecho.

La interculturalidad tiene que ver con la identidad, ¿considera que se ha avanzado en este tema?
Pienso que en realidad la mayoría de peruanos maneja dos identidades: identidad como peruanos e identidad como adscritos o pertenecientes a una de las expresiones y formas culturales básicas de nuestro país. Sin duda que este es el caso de los sectores quechuandinos, que son los sectores dominantes en el Perú. De hecho el crecimiento poblacional lo ha confirmado en los últimos decenios: Lima, por ejemplo, es una ciudad en su mayoría de pobladores de origen andino, no sólo de origen andino, sino que manejan estructuras culturales de carácter andino.

Antes a los quechuahablantes les daba vergüenza hablar su lengua.
Ahora en cambio hay un orgullo, una identidad, lo cual es muy positivo.

Y en el caso de los aymara, ellos no se circunscriben a ningún país, se autodenominan «nación aymara».
Es un caso muy especial el de los aymara, porque ellos están distribuidos en el territorio de tres países diferentes, por lo cual adquiere mayor relieve la comunidad básica, se ven en la necesidad de reforzarla para poder incluso explicarse la situación en la que viven.

Es posible hablar de identidad en un país tan diverso, de formar una nación…
(Asiente) Una nación que se admite como múltiple, que no excluye a ninguno de los componentes, sino que los incluye.

En el Perú, ¿cuántas culturas tenemos? ¿Podríamos decir amazónica, andina, afrodescendientes, migrantes extranjeros chinos, japoneses, europeos…?
Esos son los componentes de la realidad peruana, la relación entre ellos es la relación intercultural.

En el caso de la colectividad peruano-japonesa, ¿considera que es una comunidad cerrada?
Es inevitable que así ocurra por el reconocimiento de la vinculación de grupos y la conservación, además, del idioma, lo cual es básico. Creo, sin embargo, que esto se está perdiendo, o sea la segunda o tercera generación de migrantes de Japón ya no están tan vinculados con los componentes tradicionales japoneses como los más antiguos.

¿Cuál es la importancia de que continúen con el legado de sus antepasados?
Considero que es muy positivo que todos recordemos quiénes han sido nuestros antepasados, lo cual no significa a su vez que no seamos capaces de establecer vínculos en la actualidad. Desde el comienzo de los primeros migrantes japoneses o chinos, italianos, europeos, etcétera, se produce la acción intercultural.

Sin embargo, en un inicio no había aceptación entre los grupos.
Ya ese es otro problema. Que sea o no aceptada la presencia de otros, no significa que el otro no exista.

¿Considera que en general vemos a los demás como algo separado a nosotros, como algo minoritario e inferior?
De hecho en toda esa estructura multicultural hay un elemento dominante que está vinculado a las formas o estructuras de carácter occidental. Más allá de que esto pueda ser del agrado, existe como hecho.

¿Persiste el racismo en el Perú?
El Perú es un país donde hay discriminación, sí la hay, sobre todo en aquellos que con razón o sin razón se consideran a los sustratos de tipo europeo...

El internacionalista Arias Quincot dijo que el origen del terrorismo fue el racismo.
Es uno de sus componentes, pero más que eso, las grandes diferencias económicas, sociales, la desesperación de la gente que no veía solución a sus problemas. El racismo es uno de sus componentes muy importantes, pero hay que mencionarlo junto con los otros.

¿Ha evolucionado el tema?
Creo yo que el éxito que están demostrando los sectores populares no vinculados a la tradición europea, sino a la indígena, es la mejor respuesta, y rectifica y genera un cambio en la actitud obligadamente, porque el sector popular tiene hoy día un poder que nunca tuvo, y aquellos que manifiestan el racismo se ven cada vez más arrinconados y más en minoría.

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Usted ha publicado un libro junto al asháninka Enrique Casanto, llamado El poder libre asháninka.
En realidad, el caso de los asháninka es muy singular porque son la comunidad amazónica más numerosa en la que hay cerca a 80 500 suyos, y tienen una fuerte autoidentidad, conocen muy bien sus antecedentes históricos y son capaces también de manejar y expresarse artísticamente en los términos de su propio referente cultural. Casanto, en ese sentido, es uno de los mejores representantes de la autoidentidad amazónica y de la necesidad que ellos sienten de defender esa identidad.

Usted además tiene otras publicaciones sobre temas amazónicos.
Comencé por interesarme en la rebelión de Santos Atahualpa a mediados del siglo XVIII. A raíz de eso ya tomé contacto con la propia comunidad asháninka, me di cuenta de que no se podía agotar esto y tomé en cuenta que esto suponía no solamente una tarea historiográfica, sino un reconocimiento de todas las acciones contemporáneas que ellos están realizando.

¿Tiene algún otro proyecto a ese nivel?
Sí, pero es muy difícil de financiar, he tomado contacto con otros grupos nativos, los awarunas, los shipibos, pero no existe facilidad para hacerlo.

En su trayectoria como historiador, ¿cuál ha sido el libro que le ha traído más satisfacciones personales?
Es un poco difícil decirlo. Todos en cada uno de sus momentos en que fueron escritos y publicados satisfacían las necesidades de ese momento, de modo que es muy difícil establecer una preferencia, es como buscar la preferencia entre los hijos.

Pero quizá alguno que recuerde más...
Quizá en los trabajos que hice sobre el arte mural de los pintores populares, entre los años 80 y 90, porque pude coordinar y combinar diversas metodologías, incluyendo los viajes de trabajo de campo, la búsqueda ideográfica, el contacto personal... y esto resultó muy enriquecedor.

Usted tiene un blog en el que se publican algunos de sus artículos.
No sabía, sé que hay un blog que lo han preparado en la oficina mis amigos, pero yo no sé manejar computadora, de modo que nunca he podido consultar ese blog. No sé qué cosas tiene.

Uno de los artículos más interesantes es sobre un instrumento andino llamado arpa mate.
Es una pieza de colección, nunca he visto ninguna otra. El arpa está hecha con mates, con dibujos muy antiguos, debe ser aproximadamente del siglo XVI, pero sin duda fue en su momento una solución a la escasez de materiales de tipo occidental para elaborar los instrumentos musicales, recurrieron a lo conocían y que tenían a la mano.

IDENTIDAD

¿Cuáles considera que son los símbolos actuales del Perú? ¿Con qué se identifica la gente?
Creo que la mayor identificación se realiza a través de la música, creo que esa es la experiencia cotidiana más frecuente con componentes y mensajes tanto nacionales como internacionales, pero el escuchar es una acción incluso involuntaria que forma y constituye las personalidades individuales y colectivas. Siempre.

Así ha sido siempre, pero la expresión va cambiando…
Lo que pasa es que existen diversas propuestas, algunas vinculadas a lo estrictamente moderno o internacional, y otras vernaculares, pero todas confluyen como oferta…

A usted, ¿qué símbolos lo marcaron en su juventud?
Muy difícil… Creo en la juventud una gran expectativa o esperanza hacia el futuro, la experiencia más formativa es la de la lectura de componentes, de autores no solamente peruanos, sino también extranjeros. Creo que lo que más contribuye a la formación de las personas, escolares y universitarios es la novela. La novela es posiblemente el instrumento de mayor poder formativo e informativo en las personas, la novela de quien fuera.

¿Alguna novela en particular?
Muchas novelas, las lecturas de generación, entre ellos está Herman Hesse, en el otro extremo Marcel Proust, pero también un gran autor Ciro Alegría, con una novela fundamental: El mundo es ancho y ajeno.
Yo en los últimos años he abandonado un poco la lectura de novelas, no estoy muy al tanto de autores europeos u orientales que existen.

¿Qué proyectos tiene a corto plazo?
Sigo trabajando con los asháninka, esa es mi preocupación, y varios libros en desarrollo.

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*Entrevista publicada en el diario Perú Shimpo en su edición especial del 28 de julio del 2013.

18 de junio de 2013

El más grande coleccionista de Vallejo

Jorge Kishimoto Yoshimura: 
el más grande coleccionista de Vallejo*


Por Grace Gálvez Núñez

«Cuando empecé a leer a Vallejo desde muy joven, me atrajo mucho conocer al personaje, pero me di cuenta de que la información que se tenía al respecto no era muy completa y me propuse averiguar y rescatar la vida de este gran poeta peruano. Eso es lo que he hecho durante los últimos 30 años», explica Jorge Kishimoto, quien actualmente posee la biblioteca vallejiana más completa del mundo, a donde acuden importantes investigadores interesados en la obra del vate.

¿Cómo se inició en el mundo de la literatura?
Desde joven me interesó mucho el tema de las letras. Como vía de supervivencia elegí Comunicaciones, pero mi afición personal es la literatura. He hecho varias investigaciones, trabajo como investigador y crítico literario. Mi especialidad es la literatura de vanguardia y dentro de ello, soy especialista en la obra de Vallejo.

¿Por qué César Vallejo?
Cuando empecé a leer a Vallejo desde muy joven, me atrajo mucho conocer al personaje, pero me di cuenta de que la información que se tenía al respecto no era muy completa y me propuse averiguar y rescatar la vida de este gran poeta peruano. Eso es lo que he hecho durante los últimos 30 años.
He descubierto muchas cosas alrededor de Vallejo que han cambiado muchísimo los estudios en torno a su obra, tanto es así que todas las ediciones de los últimos 20 años que se han hecho en torno a Vallejo se han hecho consultando mi biblioteca, mi archivo, para poder definir los textos o conocer las primeras versiones de los poemas de Vallejo que encontré muchos años atrás.

¿Su biblioteca es la más completa?
Fue un trabajo sistemático que ha hecho es que posea la biblioteca más importante del mundo sobre el poeta peruano: el archivo más importante sobre la vida y la obra de César Vallejo. Eso hace que sea referencia para que todas las personas que estudian aquí y en el extranjero siempre me consultan, siempre estamos en contacto, cuando vienen acá trabajan en el archivo de mi biblioteca.

¿Cuántas primeras ediciones de Vallejo posee?
Todas. En total son ocho en vida. Póstumas tiene dos: España aparta de mí este cáliz y Poemas humanos.

¿Cuándo obtuvo su primera edición?
Cuando tenía 20 años. La compré en Grau, cuando parte de esa avenida estaba llena de libreros de libros de segunda. Fue el Tungsteno. A precio de ahora, me debe haber costado cien soles.

Además de libros, ¿qué otros documentos tiene?
Tengo cartas, copia de todos los manuscritos que existen sobre Vallejo y copia de toda la correspondencia de Vallejo.
Además se alimenta porque otros investigadores en otras partes del mundo, cuando encuentran alguna pieza o material, me lo hacen llegar en reciprocidad, porque he colaborado con ellos cuando han trabajado en sus investigaciones y saben que concentro toda esa información.

¿Qué siente por Vallejo?
Una pasión, una entrega a dar a conocer no solamente aquí, sino a nivel internacional, la importancia de este gran poeta que yo lo considero el mejor de habla hispana, que ha influenciado a mucha gente, a generaciones posteriores. Vallejo ha tenido una influencia importante en otros poetas, su poesía ha sido traducida a más de 40 idiomas, es uno de los escritores peruanos más traducidos, además de Vargas Llosa.

GEORGETTE DEBE IR A PARÍS

¿Ha visitado la tumba de Vallejo en París?
Sí. La primera vez fue emocionante porque el cementerio es hermoso. En su tumba encuentras un montón de papeles con poemas, flores, objetos. Hay mucha gente que la visita.

¿Está de acuerdo con que repatríen sus restos?
No, soy de la idea que Georgette vaya para allá. Porque él murió allá y no creo que sea tan importante el lugar físico de la tumba. Además, por algo Vallejo decidió no regresar a Perú, por diversas condiciones, sobre todo políticas, en esa época había dictaduras, entonces Vallejo no iba a ser una persona muy grata en Perú por su opción política.
Aparte creo que si él hubiera contemplado regresar a Perú tras su muerte, lo hubiera manifestado o Georgette lo hubiera comentado.

SANTIAGO DE CHUCO

¿Ha visitado la casa de Vallejo?
He ido como seis veces. Soy hijo adoptivo de Santiago de Chuco.

Hace poco remodelaron la casa.
Sí, lo importante es que han recuperado la casa. Con respecto a cómo la han remodelado, ya son gustos de cada uno. Creo que lo importante es que se ha podido conservar, desde las estructuras. Soy ingeniero de profesión, soy un poco conservador y prefiero preservar lo que hay, antes que cambiarlo.

¿No hubo restauración?
Eso es lo que tendríamos que definir, si realmente han restaurado la casa. Para mí, lo que han hecho es recuperar la casa en el sentido de que se ha cambiado todo el techo, se han reforzado las columnas, en el tema estructural la casa está recuperada. En el tema de la restauración, ya son términos que son diferentes. Para mí la restauración es tratar de mantener los mismos elementos que tiene la casa y ellos han optado por renovarla.

En Chile existe la ruta Neruda. ¿Piensan hacer lo mismo para Vallejo?
Deberían hacer una especie de ruta Vallejo en Santiago de Chuco, porque hay varios lugares emblemáticos. No sé cuál va a ser el uso que va a tener la casa. Espero que lo hagan atractivo para la que la gente vaya, sobre todo porque ahora ir a Santiago de Chuco en auto particular demora tres horas y cuarto de Trujillo, cuando antes eran 11 o 12 horas.

Entonces sí hay material para hacer una ruta.
Vallejo en sus poemas de Los heraldos negros hace muchas menciones a Santiago de Chuco, entonces sí puedes hacer una ruta. Creo que para los vallejianos es muy emblemático ir a Santiago y, para mí, hay una relación no solamente como estudioso de la obra de Vallejo, sino como familiar, porque mi suegro es de Santiago de Chuco. El abuelo de mi suegro fue el padrino de confirmación de César Vallejo, su primer maestro también.

DATOS
-Descendiente de Nago y de Kumamoto.
-Estudió letras en San Marcos. Tiene 30 años de periodista.
-Laboró en Perú Shimpo entre el 1992 y 1997. Tenía una página sobre literatura japonesa y peruana.
-Fue director periodístico de El Peruano y director de Comunicaciones del Grupo Telefónica durante ocho años.
-Actualmente posee la consultora de comunicación Mercurio: Estrategia y Comunicación.
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*Entrevista publicada en el diario Perú Shimpo en setiembre del 2012.

13 de mayo de 2013

Homenaje a las madres indígenas del Perú


Vicepresidenta de la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap):
El Día de la Madre debe ser un día para reflexionar*

Por Grace Gálvez Núñez

La asháninka Ketty Marcelo López, vicepresidenta de Onamiap, madre de dos niños y miembro de la comunidad nativa de Pucharini, Chanchamayo, nos cuenta cómo es ser mamá en la selva de nuestro país: las mujeres dan a luz de pie y la crianza de los niños se da en entero contacto con la naturaleza.
Asimismo, este Día de la Madre nos invita a reflexionar sobre el rol que juegan las mujeres en la sociedad y alerta sobre el incremento de feminicidios en el Perú.

¿Hay diferencia entre ser una madre que vive en una zona rural y una que vive en una zona urbana?
En el tema de violencia es lo mismo. Hay violencia en Lima contra la mujer, y en las regiones igual. Las rutas de acceso para acceder a la justicia están truncadas. Hoy en día vemos un sinnúmero de feminicidios. A veces una pone una denuncia y pedimos garantías y nos dan un papel, ese papel no te garantiza que tu esposo no te va a volver a golpear.
En ese sentido, el machismo está arraigado en nuestra sociedad, igual que la discriminación hacia la mujer.

¿Y respecto a la crianza de los niños?
Allá vemos el tema más cultural, el tema étnico. Las mujeres que vivimos en el campo, por ejemplo, curamos a nuestros hijos con medicinas naturales, les transmitimos la lengua materna, vemos cómo los educamos más en relación con la naturaleza.
En cambio cuando la hermana sale a la ciudad, ya se pierde, es una como asimilación, te asimilas a la zona urbana, más occidentalizada. Algunos hasta perdemos la lengua, nuestra cultura, y cuando se pierde una cultura, se pierde un pueblo.
En las provincias es más tranquilo, vivimos más en relación a la naturaleza.

¿Su madre también es asháninka?
Mi mamá es yánesha y asháninka, y en la época que yo era niña había bastante discriminación y terrorismo también, mi mamá y yo nos sentíamos excluidas, además nos hemos sentido invadidos por gente que venía de la sierra. Había mucha discriminación contra los hermanos indígenas, por eso mi mamá hablaba poco su lengua materna y nos quería enseñarnos a hablarla.
Pero yo siento que ahora ha cambiado bastante, ya las comunidades nativas sentimos que tenemos más derechos, trabajamos bastante en el tema de identidad, reconocer y valorar nuestra identidad, nos sentimos más orgullosos de lo que somos.

¿Cómo les enseñan a sus hijos a convivir con la naturaleza?
Es un todo. Cuando vives allá estás en el campo, miras al cielo y si los loros están pasando, ya sabes que va a llover en un rato. Miras las hojas y si las hojas se voltearon y están blancas, sabes que va a llover. Si viene un viento fuerte, sabes que pasará la lluvia. Son cosas que uno va a aprendiendo porque te lo enseñan tu papá y tu mamá, y vives allí.
Si quieres saber cómo será el clima durante el día, sólo miras al cielo y sabes que hará un sol fuerte, igual en el río. Si ha cantado el pajarito, uno sabe lo que va a pasar, que va a venir un visitante, etcétera… Entonces es esa relación que uno la va aprendiendo.

¿Cómo usan la naturaleza para curar a sus hijos?
Si le ha pasado el frío, agarras una hierba y lo curas, hay hierbas para todo. La naturaleza es nuestra farmacia. Si te has enfermado del estómago, chancas una hierba, la tomas y te pasa. Si sentimos un malestar, vaporizan alguna hierba y ya te sientes bien o cae la enfermedad que tienes.
También existen curanderos, pero son pocos, son los shiripiari, los ancianos, ellos conocen las plantas y para qué sirven. Son los médicos, te tocan el pulso y saben lo que tienes.

¿Transmiten la lengua materna a sus hijos?
Se ha perdido bastante y es porque nos asimilamos, salimos a la ciudad y nos olvidamos. Un poco ayuda la educación intercultural bilingüe, pero más es lo que se aprende desde casa. Lamentablemente cuando sale a la ciudad ya no tiene con quién hablar, se olvida.  

¿Celebran el Día de la Madre?
Es una celebración occidental, los pueblos indígenas no lo celebraban. Mi mamá me decía que jamás se celebraba este día, sólo que cuando nosotros empezamos a estudiar en el colegio ya llegábamos con nuestra rosita y la actuación en el colegio. Eso fue algo que se aprendió.

¿Cómo dan a luz las madres en la selva?
Mi mamá dio a luz en casa, adentro en una chacra, en una comunidad muy lejana. La atendió mi abuela. El parto fue vertical, para que caiga más rápido. Las embarazadas caminan y caminan, y el niño nace. Cuando nació mi hermanita, pusieron un baldecito en el piso y ella cayó allí. Es un riesgo tal vez, pero es la costumbre.
También se toman hierbas, yo misma experimenté eso. Cuando tuve mi primer hijito caminé como dos días y nada, he sufrido. Pero luego, para la segunda, les pregunté cómo hacen a las hermanas que tienen como ocho o nueve hijos, y me recetaron una corteza de una planta, me dijeron que chanque eso, lo haga hervir y lo tome. Eso es lo que hice y cuando me dio mis dolores, a las dos horas ya estaba saliendo mi bebe, rápido. Ahora yo también recomiendo lo mismo.

¿Es cierto que las mujeres se niegan a dar a luz en la posta?
Sí, cuando estás embarazada te persiguen, creo que hay un encargado de la posta que te persigue para los controles mensuales y las hermanas no están acostumbradas, porque ellas mismas saben cómo hacerse su control, miden su cintura y saben cuántos meses tienen.
Cuando pasan los nueve meses, las enfermeras están detrás para que dé a luz en la posta, pero las hermanas no tienen confianza, prefieren dar a luz en su casa, ya luego con su bebito van. Habíamos tenido problemas porque no querían inscribir al bebé en el registro civil, porque tenía que tener un certificado de nacido vivo.

¿Por qué falta de confianza?
Porque ellas están acostumbradas a las hierbas, a que la atienda la mamá, la abuela y estar en casa. Incluso tienen su propio tratamiento, porque hay hierbas que después te limpian todo. Creo que no se deben perder es esas prácticas.

¿Cuál sería la solución?
Que las políticas públicas en cuanto a salud vayan dirigidas con un enfoque intercultural, que los operadores de salud sean asháninkas, que sean de confianza, que conozcan la realidad, que estudien medicina, pero que también vaya ese componente. Para la medicina occidental, lo que nosotros hacemos es brujería, creencias dicen; pero algo es cierto: si nosotros hemos sobrevivido por tantos años, es porque nuestro método funciona.

¿Hay diferencias en la crianza de un niño y una niña?
Al momento de la menstruación, sí. Cuando va a menstruar a la niña se le separa, se le hace su casita, una chocita, para que tenga una etapa de recogimiento. Eso es porque ya puede fecundar, es como una quinceañera, como su paso a ser mujer.

¿Y sobre los trabajos en el hogar?
También están definidos, el niño tiene que ir con el papá a traer el agua, a pescar, a cazar; y la niña tiene que quedarse en casa a cocinar, recoger la yuca, hacer sus deberes, hilar algodón para hacer la cushma (ropa típica de los asháninka), para hacer sarato (bolsos), combinar los colores, pintarlos, teñirlos, sacan las semillas del campo para teñir y combinar los colores. Se hacen diseños en forma de pescado, de coquitos, etcétera.
Los hombrecitos aprenden los secretos de la caza, dónde van a hacer huequitos, dónde caen, en qué árbol, aprenden a nadar y pescar, dónde hay abundantes peces de acuerdo a los árboles. Uno sabe qué clase de pez hay porque gustan de comer determinada hoja de árbol. O también cómo agarrar debajo de las piedras a las carachamas.
También cuando hay pesca en grupo, cierran un brazo del río, se cerca todo con piedras, le echan un líquido hecho con una planta chancada, en la noche hacemos como chocitas, campamento, y luego los peces mueren y los sacamos todo para comer.

¿Qué mensaje dejaría por el Día de la Madre?
Que para valorar a la mujer no solamente sea el Día de la Madre, que sea siempre. Hay que pensar más en la madre, en la mujer en todos estos tiempos, con todo lo que viene sucediendo, es un horror ver diariamente en la televisión cómo matan a las mujeres.
No encontramos esa ruta de acceso a la justicia, en la comisaría un maltrato, una insensibilidad total, por eso debemos ponernos a reflexionar que todos venimos de una mujer y nuestras hijas van a ser madres, en nuestras hermanas, más que todo los varones, funcionarios públicos, policías, ser más sensibles en el tema.
Las mujeres no solamente las mujeres están para cocinar, también hay que valorarlas, darles un sitial y escucharlas. Que este día se use para reflexionar.

*Entrevista publicada el domingo 12 de mayo del 2013 en el diario Perú Shimpo (edición especial por el Día de la Madre).

28 de marzo de 2013

Las cometas ya no vuelan*


Por Miguel Angel Villanueva

En Lima, agosto se caracterizaba por ser el mes de las cometas. Durante mi niñez, adolescencia e inicios de mi juventud, el mes más frío del año se convertía en una fiesta en los cielos: uno elevaba la visión durante las tardes y un sinfín de cometas de los más diversos modelos (barriles, pavas, aviones, águilas) volaban coloridas e imponentes.
Esta sana y divertida actividad limeña prácticamente ha desaparecido. Al menos es lo que se siente y se pude apreciar. Parece ser que la tecnología y las redes sociales están acabando con muchos juegos tradicionales y populares que se vivieron hasta hace poco.
¿Quién no ha volado una cometa en alguna ocasión? Recuerdo cuando mi madre las hacía y les colocaba una cola hecha de pedazos de trapo viejo, el mismo que servía para mantener el equilibrio una vez que ya estuviera elevada.
Pasar horas con la cometa en los aires, tratar de controlarla y no dejarla caer era sin duda todo un desafío para mí.
Si nos vamos al otro lado del mundo, a Japón para ser exactos, esta tradicional diversión continúa aún vigente por más de 400 años, desde el periodo Edo. Hay que destacar y recalcar que en Nihon se vuelan cometas para expresar la felicidad. Hace falta un buen punto para poder aprender y volver a realizar esta actividad en Lima. 
Japoneses de diversas edades y sexos participan y gozan de este pasatiempo entretenido. Muchas de las cometas resaltan por su gran belleza.

Un poco de historia
Tetsuya Kishida, de 82 años, se dedica hace cuatro décadas a hacer cometas de manera profesional. Las cometas japonesas tradicionales están hechas de bambú y papel japonés (washi) y tienen mucho éxito, pero existe una mala noticia: quedan pocos artesanos que las fabrican.
Kishida es un maestro de las «cometas Edo». Él tiene mucha popularidad porque transmite ese gusto por lo antiguo y por su observación en los detalles de las varillas, así como por la belleza de los modelos, lo cual es resaltado por el Consulado de Japón en España.
Tetsuya Kishida construyó en una ocasión una cometa que llevaba su nombre. «Tiene estilo y es de buen gusto, es que quería mostrar mi vanidad a fijarme hasta en la parte posterior, como diciendo que la parte delantera no lo es todo», afirma sonriente.
Él tarda aproximadamente un mes en construir cada cometa. Kishida quiere que la mayor cantidad posible de personas aprecie el atractivo de estas cometas artesanales. Es por ello que ha viajando a Katar, China y otros países para presentar las cometas japonesas.
A continuación, mencionaremos algunos de los festivales más importantes de cometas en Japón. Las más famosas son las cometas gigantes. Cada festival tiene su propia historia, su fascinante cultura.

Festival de Cometas de Hamamatsu
Tiene su origen durante la Era Eiroku (1558 hasta el año 1569), para celebrar el nacimiento del primer hijo de Iiwo Buzenn-no-Kami, señor del castillo de Hikuma. Una gran cometa con el nombre del recién nacido, Yoshihiro, voló por los aires.
En el mes de mayo se organiza el Festival de Hamamatsu, al que llegan personas de más de cien diversas ciudades para participar con sus cometas decoradas con el emblema de cada pueblo que participa.
Más de 50 hombres son necesarios para poder maniobrar la cuerda de esta clase de cometas. Cada ciudad participa en la lucha, que consiste en cortar la cuerda y derribar las cometas de las otras ciudades, hasta que queda una sola vencedora. Hay siete clases de tamaños de cometas machijirushi. Un cuadrado de dimensiones que van desde los 1.5 metros hasta 3.6 metros, con una cola de cuerda de 15 a 20 veces el tamaño de la cometa.

Ciudad Sagami
La ciudad de Sagami en Kanagawa, celebra su festival de cometas a orillas del río Sagami, también en mayo y desde 1830. La Sagami ohdako (‘cometa gigante de Sagami’), con un precio que supera el millón de yenes, es la estrella del festival. Su longitud es de de 14.4 metros de lado y 880 kilos de peso. Se necesitan un viento muy fuerte para que vuele sin inconvenientes y casi cien personas para controlarla en el aire.

Ciudad Ikazaki
Esta es una ciudad localizada en la prefectura de Ehime, en la Isla Shikoku. El festival que se celebra en esta ciudad tiene una historia de 400 años, por el Kodomo no Hi o Día de los Niños, en mayo. El tamaño de las cometas que se vuelan en Ikazaki es de tres metros de ancho por cuatro de alto. Y es normal que se vuelen más de mil cometas, todas luchando entre ellas. ¡Como para no creerlo!
Así como estas ciudades, existen aún más en Japón, en donde el tradicional evento se mantiene a pesar de los años. Otra cualidad más que aprender de Japón, país que va a la vanguardia de la tecnología, pero que, a pesar de ello, no «encierra en el baúl» las viejas y tradicionales costumbres que aquí en Lima, por ejemplo, se están extinguiendo.

*Artículo publicado en la segunda edición de la revista Bunkasai, publicada por el diario Perú Shimpo en marzo del 2013.
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